Cuentos de un mundo descosido

Cuentos de cuya autoría soy culpable

Estelares 2 : 1ª parte

Preguntas

En otro lugar, David le contaba lo sucedido a una joven muy nerviosa, que jugaba con su pelo mientras lo escuchaba.

Va a continuar con su plan.

Era evidente que lo haría ¿Por que dar tantas vueltas? Yo puedo vencerla directamente.

No, no puedes. Debes evitar el exceso de confianza. Ten paciencia, y pronto la veremos derrumbarse. Por ahora, sigue mis instrucciones. Busca a Iris y habla con ella. Ya sabes que decirle.

Laura asintió, no muy convencida.

Al día siguiente Iris salía de la escuela cuando Laura se acercó a ella y le dijo:

Busca a Brébeuf. Él sabe quién mató a tu padre.

¿Que es lo que quieres, Laura?

Busca a Brébeuf. Es todo lo que te diré por ahora.

Tras decir estas palabras se retiró. Iris se quedó pensativa…

¿Lo harás? — le preguntó Eva, que caminaba a su lado.

Creo que sí. Tengo curiosidad por ver como está Brébeuf después de todo este tiempo.

Habían pasado muchos años, se dijo por enésima vez mientras hojeaba nervioso, las páginas de un breviario. El obispo George Brébeuf no deseaba recordar el pasado , y la visita de la hija de Christian Van Kol sin duda alguna removería amargos recuerdos.

Diez largos años tratando de no pensar en aquel fatídico día. Y más aún, todos y cada uno de aquellos días que le siguieron. Diez años en los cuales Christian había estado más presente que nunca…, más que cuando estaba vivo¿Es que acaso el pasado no moriría nunca?

Pero bueno, el juicio había concluido con un veredicto: inocente. Y su vida había continuado con bastante normalidad. Quizá era eso lo que más le dolía.

¿Cómo sería esa joven?¿Se parecería a su madre, tal vez? Trató de evocar su rostro: sus desafiantes ojos grises. Un rostro hermoso, sin duda. Un cuerpo hermoso. Esto último más bien lo había deducido viendo las expresiones de los demás hombres. Él jamás había llegado a conmoverse. Veía más allá de las apariencias. Había en ella una perversidad manifiesta que los hombres se resistían a ver.

¿O se parecería a su padre? Eso sería todavía más incómodo. Prefería la confrontación a la angustia.

Su asistente golpeó discretamente la puerta.

La señorita Iris Klein ha llegado.

Hágala pasar.

Brébeuf permaneció leyendo en silencio mientras Iris entraba y se sentaba frente a él.

Iris lo observó con curiosidad. Era un anciano calvo, esmirriado, bastante anodino. En ese momento, Brébeuf cerró su breviario y la miró con algo de displicencia. Ciertamente se parecía a su padre, pero no demasiado. De algún modo esa circunstancia lo tranquilizaba.

Así que usted es la hija de Christian…, ha pasado mucho tiempo. Era una niña muy pequeña la última vez que la vi ¿Cuántos años tiene ahora?

Casi dieciséis años, Ilustrísimo.

No es necesario que sea tan formal. Cuando alguien tan joven me llama así, sé que es una burla.

Como prefiera… — había un dejo de burla en los ojos violeta de la muchacha, que incomodó al religioso. El parecido era ahora mucho más evidente.

Aún no entiendo en que puedo ayudarla, señorita.

Usted fue amigo de mi padre durante muchos años, y fue también su… confesor — se dice así, ¿verdad? 

Brébeuf asintió mecánicamente. Presentía cuál sería la siguiente pregunta y prefirió anticiparse:

Quiere que le hable de la muerte de Christian, de su asesinato, para decirlo con más precisión. Durante el proceso salieron a relucir muchas cosas, pero me temo que no estoy más enterado que cualquiera que haya mirado los noticieros por aquellos días.

Comprendo que debe ser doloroso para usted recordar esos momentos. Más aún cuando fue acusado y juzgado por la muerte de su amigo. Pero un veredicto de inocencia es irrevocable.

No bastó para borrar las sospechas de la gente. Muchas personas que me respetaban y confiaban en mí hasta entonces, prefirieron declararme culpable por su cuenta, ignorando la sentencia del tribunal — Se quejó el anciano con acento dolido.

Sin embargo, no es eso lo más importante para mí. Entienda, yo no conocí a mi padre. No tengo más que una colección de fotografías viejas. Usted lo conoció de verdad… Simplemente quiero que me hable de él. Quiero saber que clase de persona era.

Brébeuf pareció recobrar la calma.

¿Qué clase de persona era? Sí — asintió enérgicamente — , usted debe saber eso. Sólo así podrá comprender…

La joven permaneció en silencio. El religioso siguió hablando:

Christian era un idealista. Quizá la clase de persona a la que siempre le ocurren las peores desgracias. No veía a la gente tal como era, sino como él creía que debían ser. Y, claro,cometía errores.

Explíquese.

Es muy simple: confiaba en personas que lo terminaban traicionando o que lo metían en problemas. Pero él no resignaba, seguía creyendo. Tal vez eso lo llevó a su trágico fin.

El anciano carraspeó y se detuvo unos instantes en su relato. Luego continuó:

Claro que esa no era su única debilidad. Christian era, ¿cómo decirlo?, muy aficionado a la compañía femenina. Tal vez demasiado. Claro que es algo normal, pero al final sólo trae problemas… si eres una figura pública. Hay que resignar ciertas libertades. Yo le aconsejé muchas veces que fuese más austero en sus costumbres pero él sólo se reía, y me decía que yo era un dinosaurio.

Iris sonrió al imaginar la escena. Brébeuf seguía con su relato sin prestarle atención:

Para dar una imagen confiable conviene que los políticos muestren que son hombres de familia. Si se hubiese tratado de otra persona le hubiera dicho que sentara cabeza. Christian no estaba hecho para eso. Por eso le aconsejé que no se casara. El resultado fue desastroso. Tal vez debí ordenarle contraer matrimonio, para contradecirme se hubiese mantenido soltero…

Se casó con Leslie Macht, una joven bastante adinerada. Tuvieron un hijo…, se llama Christian David ¿No es así? Supongo que usted lo conocerá mejor que yo.

Eso era cierto hace dieciséis años pero no ahora. Leslie me prohibió hablar con el hijo de Christian y ella misma empezó a evadirme. Estaba convencida de que yo era culpable y aún lo está. Supongo que es más fácil aceptar la culpabilidad del primer sospechoso que aparece y no seguir con la incertidumbre…

Estas últimas palabras las dijo casi gritando. Sus ojos azules brillaban de ira. Parecía como si su verdadera personalidad hubiera asomado tras la máscara de apatía…

Iris no se inmutó. Permanecía contemplándolo con placidez. Una vez más, el anciano se puso nervioso. Aquellos ojos parecían mirar a través de él, como si fuese transparente.

En todo caso, era evidente que aquel matrimonio sería un fracaso. Christian era incapaz de persistir en la monogamia por mucho tiempo, y Leslie era demasiado orgullosa para asumir su rol de esposa comprensiva y perdonarlo .

El religioso asumió un tono de resignación en su voz al decir:

Leslie era una mujer muy devota, pero carecía de humildad y de tacto: dos cualidades sin las cuales no se construye un hogar.

Se divorciaron…, supongo que usted no aprobó ese paso.

Comprenda — argumentó — el matrimonio es para toda la vida. No se puede deshacer por capricho o por orgullo. Y sin embargo no niego que me sentí aliviado con la noticia. Lo mejor para Christian era verse libre de ataduras femeninas. Salvo que era incapaz de evitar ir tras ellas.

¿Qué hay de mi madre?

Oh, ella — un gesto de manifiesto desprecio asomó a su rostro— , no era nada especial. Apenas un capricho.

La única diferencia entre un capricho y un gran amor es que el capricho dura un poco más — recitó la joven — ¿Conoce esa frase? Es de Oscar Wilde.

Ciertamente . Lo que no quiere decir que la tome en serio.

Ni tiene porqué… es sólo un juego de palabras.

Karen era muy hermosa — dijo — pero el mundo está lleno de mujeres como ella.

Temo que usted tiene casi la misma autoridad que Wilde sobre ese tema.

El anciano se sonrojó, pero replicó rápidamente:

Claro que el celibato no me permite hablar por experiencia propia, pero he visto a muchas parejas y al cabo de un tiempo uno sabe si tienen lo necesario para seguir juntos o si se trata de una mera atracción física. Además, Karen era una persona poco recomendable.

¿Por su militancia política?

Al principio llegué a temer que lo convenciera para su causa. Si esa era su intención se equivocó: Christian no era así. Podía prometer cualquier cosa a una mujer, pero al final era leal a sus convicciones.

¿Y entonces?

Karen era una mala influencia, pero él ya no tenía interés en ella.

¿Cree que ella lo sabía?

No lo sé. Al principio creí que ella lo sabía y que lo había matado. Me equivoqué.

Iris lo miró con curiosidad, pero no dijo nada. El obispo continuaba hablando con los ojos entrecerrados.

Algunos hablaron de traición… una verdadera infamia. Christian era totalmente leal. El que lo mató era un canalla. Privó al mundo de un gran hombre.

¿Cómo murió realmente?

Envenenado. Un potente hipnótico le fue suministrado en la bebida. Todavía recuerdo ese detalle: era un vino muy fino. De colección. Christian no entendía nada de vinos. Era capaz de preparar un aperitivo con un vino de cincuenta años.

¿Y usted sí entiende de vinos?

En esa época tenía una pequeña bodega personal. Me creía un enólogo.

¿Cree que ella pudo haberle suministrado el vino?

Es sumamente improbable. Aunque no imposible. Y el veneno es un arma de mujer. Pero no se encontró ningún indicio en ese sentido. Fue muy astuta o no tenía nada que ver en el asunto…, nunca lo sabremos.

Usted lo admiraba mucho.

Sí, claro. Era un gran líder y yo aún era un idealista. Ahora estoy de vuelta de muchas cosas. No creo tanto en los líderes carismáticos; tal vez deberíamos prescindir de ellos.

¿Se puede?

Una elite madura no depende de liderazgos individuales. Pero es difícil de conseguir , lo admito…

Como que no hay un sólo ejemplo exitoso— comentó con cierto sarcasmo Iris, para luego cambiar rápidamente de tema—. Tal vez debería hablar con mi hermano. El está resentido con usted…

Su madre le llenó la cabeza de mentiras… aún así me gustaría verlo. Debe parecerse mucho a Christian.

Yo era muy pequeña y no tengo casi recuerdos de mi padre, pero por las fotos que he visto diría que se le parece mucho. Y que él cultiva esa similitud a propósito.

El obispo se agitó nervioso en su silla. Los ojos de la joven parecían leer en su interior como si de un libro abierto se tratase. Trató de mostrarse amable:

Supe que Karen sobrevivió, después de todo. No me agrada, pero jamás aprobaría el asesinato. Espero que te haya criado bien.

Otra vez, la mirada burlona asomó a los ojos de Iris.

Lo hizo, sí…

Bien, bien…

Iris miró tristemente a su interlocutor. Se puso lentamente de pie y le tendió la mano diciendo:

Debo irme. Lamento que no haya querido ser sincero, al menos por una vez.

Le dicho todo lo que sabía— respondió él haciendo caso omiso a la mano tendida. Iris se encogió de hombros y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir le advirtió:

Cuídese de David. Y de Laura. Ella lo acusa de la muerte de su padre.

Pobrecilla, en su situación es lógico que busque culpables. Pero su padre se suicidó. No tengo más para decir.

Ya en la calle, Iris caminaba pensativa, en silencio. Aura revoloteaba a su alrededor.

¿Conseguiste lo que querías?

No. Será mejor que lo vigiles. Laura no tardará en ir por él.

La seeder asintió y se fue volando. Invisible para los ojos de las personas se coló nuevamente en el edificio del cual venían sin llamar la atención.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Vendo mi cuerpo por ser delgad@

Lo que siempre deseaste conocer sobre medicina y nutrición

elpaisquerido

Una visión kirchnerista de la realidad nacional

SUMANDO MOMENTOS

Cuentos y Relatos

Geeks & Linux Atelier!

El Taller de GNU/Linux..., pero Chileno!

ScyKness

Biología, más que una ciencia.

Cristina, Buenos Aires

INICIATIVA POR BUENOS AIRES

Ssociólogos | Blog de Actualidad y Sociología

Blog de Actualidad y Sociología

Sudakia

(Sudakia es el camino)

Lo que ahora mismo pienso

"La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía." José Martí

laqk

Opiniones políticas. El blog de Alejandro Quijano - @AlejandroQuija

Niebla

Blog Literario de Jerónimo Alayón Gómez

Informático de Guardia

Vivencias de un informático metido a profesor

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

Sietesoles: Música y Literatura

Cuentos, canciones, y lo que tenga a bien producir mi cabeza.

Rey de reyes -Tigran el grande

La Causa Armenia y toda la que luche por su reconocimiento ,como los Derechos Humanos son BANDERAS DE REY DE REYES

EL FLAGELO DE LO CORRECTO

...de lo politicamente correcto

La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

Un día más en la dimensión descosida

¿Eres feliz? Computadora dice que es obligatorio ser feliz No ser feliz es traicion. La traicion se castiga con la muerte. ¿Eres feliz?

matreros1928

Just another WordPress.com site

El Sudaca Renegau

REBELION-CULTURA LIBRE-STREET ART-TEORIA SOCIAL-FOTOGRAFÍA-MUSICA

SOY LO QUE DEBERIA

-el ser, el tiempo, las palabras ¿acaso hay otra cosa?

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: