Cuentos de un mundo descosido

Cuentos de cuya autoría soy culpable

El Imperio del Norte

Según una antigua leyenda el primer monarca del Norte fue el rey Sargón. Como hijo mayor lo recibió de herencia, y aunque hubiera querido heredar el reino íntegro, fueron sus descendientes (reales o autoproclamados) los que más hicieron por aproximadarse al ideal.

Por eso motivo pasó a llamarse el Imperio del Norte. Y aunque los conocimientos acerca de la historia que poseía Donald eran escasos nunca dudó de que era el destino manifiesto suyo y de su gente engrandecer aún más al Imperio.

No es que en ese momento lo estuviese haciendo. A pesar de las últimas escaramuzas militares y de sus conocidas bravatas ,el Imperio no era ni más grande ni más rico que cuando vivía su padre. Y Donald se sentía frustrado.

El Imperio necesitaba un enemigo fuerte frente al cual unirse. No era suficiente con luchas aislada. Tenía que haber una guerra de verdad.

Y ya sabía cuál sería el enemigo que mejor serviría para sus propósitos. Era hora de terminar con Vestalia …

Cuatro hermanos,una hermana,y un comienzo

Cruzaré el Gran Océano y fundaré mi propio hogar. Allí no pondrá sus pies ningún hombre, y toda mujer que lo necesite encontrará refugio seguro…

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Daniel

Daniel Rojas miró pensativo a la persona que tenía delante. Era George Bernard, un exitoso periodista y showman de la televisión por cable de la Confederación. Millones de personas veían su programa y en las redes sociales otros tantos comentaban su programa. Ya fuera para adorarlo o para maldecirlo nadie dejaba de hablar de él.

Para muchas personas, George era un periodista honesto que desenmascaraba políticos corruptos, pero Daniel lo sabía un mercenario muy eficaz. No otra era su motivación al convocarlo. Un mercenario era justo lo que el flamante presidente de la Confederación necesitaba.

Y bien, señor presidente ¿A qué debo el honor de haber sido convocado? ¿Piensa darme un ministerio?

Tras decir esto George se rió a carcajadas. Daniel permaneció impasible.

No, en serio. Usted me desprecia profundamente. Dudo que quiera darme una entrevista, así ¿para qué me llamó?

Necesito de su talento.

George preguntó, fingiendo sorpresa:

¿mi talento? Bueno , yo tengo muchos talentos. Mi ex-esposa se lo puede confirmar ¿a cuál de ellos se refiere?

—Necesito que haga con Nicolás Martínez lo que hizo con Rafael Rossi.

Rossi era un corrupto y yo lo desenmascaré. Nada más.

Era un hombre honesto y lo calumnió con acusaciones que jamás probó pero que la gente creyó .Se lo agradezco .Me fue muy útil.

Créame. De cerca, nadie es honesto. Sólo hay que tirar del piolín…

Quiero que haga eso con Martínez.

¿por qué?

Porque aunque no tiene poder suficiente, todavía puede causarme molestias. Es el único de los leales a Eva que queda con algo de poder.

No me ha entendido ¿por qué debo ayudarlo? ¿qué gano con eso?

Un puesto en la televisión pública, propaganda oficial, lo que pida…

George negó con la cabeza.

No acepto sobornos.

Y yo no me llevo comida a la cama antes de dormir,que haya engordado es un misterio. Debe ser mi metabolismo.

Señor presidente ¿habla en serio? ¿realmente cree que puede llamarme, sobornarme para que le quite a sus enemigos políticos y salirse con las suya? Realmente está desesperado…

usted ha perdido el patrocinio de La Embajada. Ya no les es útil. La verdad es que tras la muerte de Eva, se ha vuelto demasiado caro mantenerlo y la economía no está para despilfarrar el dinero. Creo que el desesperado es usted.

No tanto como para aceptar ayudar a un futuro muerto político . Usted traicionó a los suyos, señor Rojas ¿Cuánto cree que durará en el cargo?

Un mandato completo, al menos.

Qué optimista.

La pregunta es cuánto tiempo puede durar un periodista mediocre pero muy caro, enfermo,y con un rating en caída libre…

Tengo un público leal…

los patrocinadores no son tan leales…

Puede ser el momento para tomar unas largas vacaciones…

¿Después de perder buena parte de sus bienes en apuestas, con una enfermedad crónica y con un nivel de vida difícil de mantener? ¿Quién es el optimista ahora?

Soy un periodista exitoso. Me recuperaré.

Lo fue. Ya no. Hoy es un hombre enfermo, al borde de perderlo todo. La decadencia es dolorosa y difícil de aceptar, pero negar la realidad sólo empeora las cosas.

Debería tomar su propio consejo, señor presidente. Y si me disculpa, debo retirarme. Tengo trabajo que hacer.

Daniel lo dejó irse. Contrariado pensó que la charla no había salido como lo esperaba. Pero aún no había perdido. Tenía un as bajo la manga.

Poco después, George recibió una llamada. Era nada menos que el gerente de Solo Noticias, Julio Grant.

— Esta vez te excediste, George fueron sus primeras palabras Daniel es un buen hombre y es muy útil para nosotros. Al menos, por ahora.

¿Así que la oferta en realidad era de ustedes? Podían haberse ahorrado al intermediario.

No finjas indignación. Tú sabes cómo es este juego.

Claro. Llevo años jugándolo. Soy un experto.

Entonces, actúa como tal . Acepta el trato.

No caeré junto con Daniel, si es lo que esperan.

No tienes que decir nada a favor de él. Sólo despejale en camino. Luego, si él hace mal sus jugadas será problema suyo.

Me parece justo. Pero no será barato. Lo bueno sale caro.

por eso te contratamos a ti, George. Para ahorrar…

Deja ya de insultarme. Y ni sueñes con que les saldré barato. Debo pagar mis deudas.

Solo bromeaba. Caramba, que poco sentido del humor que tienes.

— los chistes los guardo para mi público. Esto es serio.

Como digas…

La llamada terminó. George se sentía muy cansado…

George no fue el único sorprendido. A esa misma hora Daniel recibió una visita inesperada. Era Julio Herrera, el presidente de la principal confederación empresaria del país y accionista mayoritario de Solo Noticias.

¿A qué debo el honor de su visita?

Creo que ya lo sabe.

¿Relaciones sociales?

No se haga el gracioso. Usted nos debe el cargo . Es hora de pagar.

Eva me eligió su sucesor. La gente me votó . A ellos les debo el cargo. Además, ya les di todo lo que me pidieron. Ya fue suficiente.

Creo que no nos entendemos. Usted no decide cuanto es suficiente. Lo decidimos nosotros.

¿Creen que pueden manipularme? No llegué a la presidencia para ser títere de nadie. Si me presionan mucho, renunciaré y deberán entenderse con Martínez. Y creo que ya saben lo que les dirá si intentan hacer este jueguito con él.

No intente jugar cartas que no tiene. Usted le pidió a George acabar con Martínez. Y él aceptó. Fue un favor nuestro, uno más que deberá pagar con creces. Además , lo conocemos bien. Sabemos todo lo que hizo para llegar a ser presidente. Usted no renunciará.

No,no lo haré. Y ustedes no pueden sacarme del cargo. No tiene suficientes legisladores como para un juicio político y es muy pronto para una revocatoria de mandato.

Julio se rió estrepitosamente.

No somos tan burdos. Ya veremos si su seguridad es la misma después de la décima corrida bancaria o la décima huelga general.

Puedo convocar a la gente a las calles.

¿Con George diciéndoles que usted es peor que Hitler? Además ¿A quiénes piensa convocar? ¿A los mismo que traicionó aceptando una base militar de La Nación en nuestro territorio cuándo juró que nunca lo haría?¿A los maestros a los cuáles les niega aumento de sueldo?¿a los médicos que le piden más personal porque están sobrecargados sin que usted les haga caso?¿a la gente a la prometió seguridad sin que haya hecho nada concreto?

Sigo siendo la mejor opción…

¡Que estrategia tan maravillosa! Vóteme: soy menos inútil que el resto. Hará furor en las masas. Le recomiendo hacer camisetas con ese lema.

No quise decir eso…

A nadie le importa lo que quiso hacer o decir. Lo que importa es lo que hizo. Usted cedió ante nosotros una o dos veces y seguirá haciéndolo. No tiene opción.

Están demasiado seguros de sí mismos. Pero no pudieron con Eva ,ni con Manuel ¿por qué creen que podrán conmigo?

Julio volvió a reírse.

Claro que pudimos. Ellos están muertos y pronto su proyecto lo estará también. Además ¿sabe porqué lo elegimos a usted?

No me eligieron. Sabían que solo Sergio y yo teníamos oportunidad, y jugaron a dos puntas.

mera semántica ¿sabe porqué los elegimos a ustedes y no a otros?

Porque tenemos votos y los demás no.

Error… los elegimos porque son débiles. No tienen fuerza ni convicciones, pero sí mucha ambición. No podrían enfrentarnos ni aunque quisieran.

me subestima…

En absoluto. Usted quería ser presidente y lo es. Ahora debe pagar el precio. Si quiere terminar su mandato sin complicaciones y sin recurrir a un helicóptero para evitar ser linchado se portará bien.

¿me dará un pliego de condiciones? Ya fracasó con Eva y Manuel…

Pero usted no es Manuel…ni Eva. Usted es un tipo que llegó más alto de lo que debía y no sabe que hacer. La buena noticia es que nosotros se lo diremos. La mala es que no habrá bronce para usted. Es que sale muy caro…

Esto no quedará así…

No gaste sus amenazas en vano. Y disfrute de su sillón. Se lo ganó…Y dele saludos a su esposa de mi parte.

Tras decir esto, Julio se retiró dejando a Daniel sumamente abatido. De repente el sillón no le parecía tan cómodo…

Flores para la memoria

nuncameolvides

Sucedió una vez, en un país muy lejano, que un grupo de jueces comenzó a recibir antes y después de cada sentencia un ramo de nomeolvides con una nota que decía: recuerda a la justicia.
Al principio lo tomaron como una broma, pero luego comenzaron a asustarse. Mandaron a revisar los ramos en busca de venenos, bombas o micrófonos ocultos, pero no había nada de eso, eran simples flores.
La noticia llegó a los medios y mientras algunos lo consideraron un gesto espontáneo de disconformidad, otros elucubraron con que era un ataque a la justicia.
Porque los jueces que recibieron las flores eran famosos por sus sentencias injustas. Muchas personas habían perdido la vida o sus escasas propiedades a causa de ellos. También eran famosos por protegerse entre ellos, nadie podía atacar a uno sin que todos se unieran en su contra, lo que los hacía casi invencibles.
Las flores siguieron llegando y pronto se descubrió a la responsable, una joven de 18 años, sin antecedentes penales. Cuando la descubrieron, confesó en el acto.
La sentenciaron a varios años de prisión por extorsionar a la justicia. El argumento fue que no se podía presionar a un juez ni con el pétalo de una flor.
Los medios aplaudieron la sentencia y la celebraron como muestra de sabiduría.
Pero entonces llegó un ramo de nomeolvides al canal con más rating…

Espera

Raven afilaba su espada corta con movimientos largamente practicados. Sus flechas estaban listas en el carcaj. Su arco estaba preparado también. Necesitaba que sus armas estuvieran listas para el combate. Era la última noche de calma…

Raven suspiró. Habían dejado a sus hijas dormidas,antes de partir al campo de batalla. Sabía que su madre las cuidaría bien,y que estarían a salvo,pero no podía evitar extrañarlas…

Una rama crujió, y Raven se levantó sobresaltada, espada en mano,solo para bajar su arma ,aliviada,al reconocer a la persona que se aproximaba a ella.

—¡ Iris! ¿Qué haces aquí?

— Vine a combatir,como todos.

La joven,pequeña y vestida con ropajes de alquimista,se aproximó a Raven,y la abrazó brevemente. Llevaba su morral lleno con frascos de pociones y un cuchillo de plata al cinto. No un arma,sino una herramienta de invocaciones.

—¿ Obtuviste el elixir del coraje? — Preguntó Raven,curiosa. Una risa amarga le respondió,antes que las palabras de Iris.

— Nah. De hecho,tengo más miedo que nunca. Pero por eso mismo no podía quedarme aparte.

— Puedes usar mi espada — ofreció Raven— Yo tengo mis flechas— señaló orgullosa el carcaj, e Iris sonrió,negando con la cabeza,antes de agregar:

— Ni siquiera sé usarla correctamente,amiga. No,yo usaré mis armas de alquimista. Seré más útil con ellas.

Raven asintió y ambas se sentaron en silencio,frente a la hoguera,en un campamento silencioso,que dormía (salvo por los centinelas,que habían dejado pasar a Iris sin cuestionarla).

— Son muchos — comentó Iris. Raven sabía a quienes se refería.

— Eran más la última vez que nos derrotaron.

— Lo sé. Yo estaba allí,¿recuerdas?

Raven se estremeció. La noche era fresca,pero no era el viento lo que produjo su reacción.

— Aun tengo la cicatriz— comentó casualmente Iris. Raven no dijo nada.

Permanecieron un rato más en silencio,perdidas en sus propios pensamientos. Una larga batalla les esperaba y no había ninguna garantía de victoria,pero el simple hecho de estar allí ,con la gente que quería y respetaba,ya era para Iris un triunfo al que no pensaba renunciar…

Refugio

Victoria limpia cuidadosamente cada rincón. Finge no notar el evidente deterioro de la antigua construcción. Sabe que hay poco que pueda hacer para arreglarla,se conforma con saber que ha hallado un refugio donde sobrevivir al duro invierno.

Ha encendido la calefacción,y aunque es poco lo que puede hacer contra el intenso frío reinante ,es mejor que nada.

Se acurruca cerca de la estufa,y suspira. Por enésima vez, se pregunta dónde estarán los demás sobrevivientes,si han encontrado nuevos hogares…

Ella no llama a ésta casa hogar. Sabe que sería pretencioso hacerlo. Se conforma con saber que es un refugio contra un invierno cada vez más frío,y contra una sociedad cada vez más cruel con los vencidos.

Un día ,ella supo tener un hogar. Un día,ella fue parte de un ejército orgulloso,que soñaba con futuros venturosos para todos.

Hoy, es sólo una fugitiva que sobrevive ,y se pregunta si verá un mañana. Mientras el refugio funcione,cree que sí. Y por ahora,eso le basta. Mantiene sus espectativas lo más bajo posible.

Sin embargo,se duerme soñando con un futuro más luminoso, en el que ella ya no estará sola,y habrá un hogar esperándola ,al final del día.

Máscaras y espejos 

Allí estaba…Después de tanto tiempo,después de tanta búsqueda infructuosa,Iris lo había hallado. Había hallado su rostro. No era que le agradase tanto,ni mucho menos,pero era el suyo. 

Arrojó su máscara al piso,con furia,y se colocó su rostro auténtico en su lugar. 

Se miró al espejo. Se veía extraña.Y se sentía agotada. Tantas máscaras ,y tantos años le habían pasado factura. Sin embargo,había alivio en sus ojos. Sólo en sus ojos. 

Al parecer aún tendría que pasar tiempo hasta que lograra comunicar sus emociones íntegramente a su viejo- y nuevo- rostro. Aunque era un comienzo. 

Salió a la calle,y caminó entre la multitudad,sin ser reconocida por nadie. Sería un largo día…

Edén …

Era oficial. No tenían más dinero. Y era su última noche de unas merecidas vacaciones veraniegas, ninguno quería pasarla durmiendo en la estrecha habitación que compartían, tirados en el suelo aprovechando lo mejor posible el espacio…

Pero la realidad era implacable. No había más dinero. Podrían regresar porque tenían los pasajes listos,pero no tenían ni lo necesario para una cerveza…

Algunos se resignaron, y estaban tratando de dormir ,a pesar de lo temprano que era. Pero ellos tres salieron a caminar…

Cualquier lugar era mejor que esa habitación atestada y de higiene dudosa que compartían.

Pronto llegaron a la plaza principal. Estaba repleto de gente,y no había duda de que las actividades nocturnas ya habían comenzado paulatinamente a desarrollarse. No estaban en su apogeo,para eso faltaban horas,pero habían iniciado. 

Manuel se dejó caer en un banco de plaza. Mauricio lo miró, algo molesto,pero lo imitó.  Jonathan hizo un además de seguir solo,pero después decidió preguntar:

-No van a pasar toda la noche allí, ¿verdad?

– ¿Por qué no? No tenemos dinero,¿recuerdas? No nos dejarán entrar…

-Lo sé- dijo Jonathan rascándose la cabeza- si fuéramos chicas ,podríamos entrar gratis…

La respuesta de sus amigos fue una risa de desdén. 

Pero en ese momento se les acercó un extraño personaje disfrazado con una cabeza de caballo, que al parecer repartía volantes de algún sitio. 

-Creo que yo puedo ayudarlos- comento con voz risueña,aunque claro ,eso era una conjetura,puesto que la máscara cubría su rostro.

-No creo que necesitemos la ayuda de un rarito vestido de caballo- comentó Mauricio .

-Un rarito que tiene entradas gratis, y puede ofrecérselas . Es un boliche nuevo, estamos promoviéndolo- señaló el personaje, sin reaccionar ante las risas de los muchachos. 

De pronto tenía toda la atención de los tres jóvenes. 

-Esta bien,caballito- murmuró Jonathan. Es una buena oferta. Pero dime,hay chicas,¿verdad? No es uno de esos boliches raros,¿No? 

El personaje contestó fríamente. 

-Claro que hay chicas…

Los jóvenes chocaron las manos alegremente,y luego tomaron las entradas de manos del sujeto,leyeron la dirección, y se dirigieron rápidamente para allá. 

-Edén- murmuró Manuel mirando las luces de Neón de la puerta. 

– Es aquí- confirmó Mauricio. 

Los tres se aproximaron a la puerta donde un hombre musculoso y cejijunto con ropa estilo militar los observaba. Mostraron las entradas ,y el hombre les cedió el paso . 

Una vez adentro una jovencita muy rubia y de aspecto voluptuoso,les dio la bienvenida. Tomó las entradas de sus manos,les colocó una pulseras, y les indicó que tenían derecho a una consumición gratis. Tres pares de ojos recorrieron nada disimuladamente su figura, pero ella los ignoró y se alejó rápidamente, lista para atender a otros recién llegados. 

Los jóvenes decidieron ir a la barra. Allí una mujer madura de curioso pelo verde preparaba los tragos,ayudada por una jovencita de pelo celeste y lila

La primer decepción la sufrieron cuando vieron que los vasos que la chica les había traído,y entregado a cada uno, sólo contenían refresco de naranja. 

– ¿No hay cerveza?- reclamó Jonathan.

-Sólo si la paga- respondió muy sonriente la jovencita. 

Se hizo un silencio. Bueno,no exactamente,porque la música atronaba alrededor de ellos. Pero ninguno de los chicos habló. 

Buscaron una mesa,y se dedicaron a observar mejor el panorama. Ciertamente había chicas. Muchas. Tantas que Mauricio empezó a notar algo extraño. La suya era la única ocupada por hombres.

Y no solo eso. Estaban siendo mirados. Muy mirados. Como si cada movimiento suyo estuviera siendo registrado. Poco después un grupo de chicas se les acercó. No les dieron tiempo a hacer ningún comentario, y Manuel se dio en un repentino e inesperado ramalazo de temor,que los estaban separando. Quiso advertir a sus compañeros pero ni siquiera estaba seguro acerca de qué debería advertirlos,y pronto ya los tuvo a su alcance para hablarles.  

Manuel se había quedado solo,o mejor dicho,no estaba exactamente solo. Porque una mujer estaba en ese momento insinuando del modo más abierto posible, su interés por él. Y a él no le gustaba ella. Ni un poquito. 

En ese momento pasó un camarero,llevando unas bebidas para una mesa cercana. La mirada de Manuel se dirigió suplicante a él, pidiendo ayuda. Pero en vez de ofrecer cualquier atisbo de colaboración, la respuesta fue una mirada insinuante y seductora detrás de sus gruesos anteojos. Y una voz maliciosa que indicaba:

-Estoy en mi turno. Pero salgo en dos horas…si me espera,veré que puedo hacer por usted. Tras decir estas palabras,le guiñó un ojo,y siguió rumbo a la mesa a la que estaban destinadas esas bebidas…

Manuel sintió náuseas, y temor. Por ningún motivo pensaba en buscar al camarero después de su turno. Ya sospechaba que no recibiría ayuda,y sí atención no deseada.  

Ciertamente esa noche nada había salido bien. Bebió de sólo un trago su jugo de naranja. Se sintió mareado. Su último pensamiento fue de terror porque supo que lo habían drogado,y que ya era tarde para evitarlo. 

Mauricio había soltarse de los brazos de una fornida damisela y había salido corriendo. Pensó buscar a sus amigos,pero luego descartó la idea. Había muchas mujeres y era difícil abrirse paso. Además notaba como su trasero era manoseado de manera evidente cada vez que quedaba al alcance de la mano de una de ellas,y la situación que otrora hubiese encontrado atractivo, se estaba tornando molesta. 

En ese momento una jovencita de pelo rosa le hizo señas desde su mesa. Parecía tranquila e inofensiva. Y Mauricio se sentó a su lado. 

-¿Cómo te llamas?- le preguntó de inmediato. 

– Helena- fue la respuesta, sonriente y tímida. Bueno,era un cambio ante tanta actitud agresiva y directa que había presenciado. Tal vez por eso se confió. Tal vez por eso bebió tan tranquilamente del vaso que ella le ofrecía. 

Ella seguía sonriendo cuando los efectos de la droga lo desplomaron. 

Jonathan estaba satisfecho. Esa había una buena noche. Cualquier noche en la que terminas con una chica semidesnuda encima tuyo lo es. Y si una amiga de la chica aparece, dispuesta a unirse a la fiesta, la noche mejora. Así que aceptó la cerveza que ella le entregaba en ese momento, y bebió . De un trago y sin respirar. Cayó en la inconsciencia casi sin darse cuenta…

Horas más tarde y con el boliche vacío, un grupo de personas reía,apoyados contra la barra. 

– Fue divertido- confesó Helena. 

-Siempre lo es – confirmó Eduardo sacándose el disfraz de caballo. 

-Confieso que dolió un poco que me rechazan – comentó José, jugando con sus anteojos- pero por lo demás, valió la pena. 

– ¿No se puede volver un poco peligroso?- murmuró el David,acomodándose su chaqueta de corte militar. 

-Claro que no- indicó con calma Bárbara, mientras alisaba su pelo rubio- la droga que les damos confunde sus recuerdos,los hace imprecisos. Demasiado confusos para denunciar. Lo bastante claros para que sientan aprensión en el futuro. 

– Supongo que es un pequeño desquite- reflexionó la mujer de pelo verde. 

– Y además es tremendamente divertido,Jane- remarcó Rose con una amplia sonrisa.El Edén es el mejor boliche que hay.Y nuestras clientas lo adoran. 

El comentarios recibió la aprobación general de grupo…

En algún basurero cercano, Manuel ,Jonathan y Mauricio estaban teniendo en ese momento un doloroso despertar…

Verdugos

Siempre he sido profesional. Lo confieso. Hago mi trabajo con total eficiencia y eficacia. No todos pueden decir eso.
Y es que la profesión de verdugo no es para cualquiera. Muchos caen en la estupidez de creer que hay que amedrentar al condenado ,y eso es una absurda pérdida de tiempo.
Me causan risa algunos de mis compañeros que se regodean contando las cicatrices ganadas en ejercicio de la profesión. Sólo un imbécil se vanagloria de haber tenido que amordazar a sus condenados, porque éstos, aún atados de pies y manos,se defendían a mordiscos, y escupían. Recuerdo que aún así, uno le fracturó la nariz al verdugo, de un simple cabezazo.
Sospecho que un examen psicológico más riguroso permitiría eliminar a esos sadomasoquistas encubiertos, pero quizá bajaría excesivamente el número de reclutas. La Empresa debe ser cautelosa con estas medidas.
Por mi parte yo no recibido herida alguna en todos mis años de desempeño. Admito que tengo alguna que otra cicatriz en la espalda y hombros ,pero no ha sido a causa del trabajo. Si hay algo que tengo bien claro es la necesidad de no mezclar negocios con placer.
Volviendo a mi queja anterior,sospecho que el problema principal radica en que se contratan demasiados hombres. Las mujeres son menos dadas al exhibicionismo, y no dudan en drogar a los reclusos para mantenerlas tranquilos. Algo de elemental sentido común,pero que muchos hombres ven con desprecio, casi como signo de cobardía.
Tal vez siguen pesando los viejos prejuicios sociales contra las mujeres, aún en La Empresa. Una lástima.
Y no se crea que digo esto esperando sacar alguna ventaja. En mi tarea diaria apenas si hablo con mis colegas,sean varones o mujeres. Esta no es una profesión para hacer amigos. 
Con quienes sí hablo,es que con los condenados. Y mucho. Les nuestro la máxima cordialidad, les digo una y otra vez que soy su aliado, que soy la única persona que puede salvarlos. Incluso intervengo cuando algunos de mis colegas intentan propasarse innecesariamente con los reclusos. Por eso muchos me odian. Pero mi eficacia es indiscutible.
Y los condenados me creen. Confían ciegamente en mí. Durante el camino, las ancianas me muestran fotos de sus nietos, a los cuales esperan ver pronto. Nunca entenderé como logran pasar por los rigurosos controles de entrada semejantes objetos. Si pusieran el mismo empeño en ocultar granadas de mano,los verdugos estaríamos en un aprieto.
Pero no sólo las ancianas se dejan llevar sin oponer resistencia. Las mujeres jóvenes, y hasta los hombres caminan tranquilamente a mi lado , mientras esperan que los guíe rumbo a su salvación.
Los seres humanos adoran los cuentos de hadas, y lo que es peor, los creen. Piensan realmente que todas las historias deben tener final feliz. Que los buenos les ganan al final a los malos, y que quien dice estar de tu lado, siempre lo está. Yo sonrío y los dejo creer. Cuando llegamos al sitio de la ejecución, los mato con un certero movimiento de mi navaja. Sospecho que no llegan a tener tiempo de decepcionarse ante mi traición cuando la muerte los alcanza.
Por algo soy el mejor verdugo de todos. Pero no me hago ilusiones. Tarde o temprano me llegará el “ascenso”, que no es precisamente el paso a una tarea menos sangrienta, como piensan ingenuamente algunos de mis colegas, sino mi propia ejecución. A cargo de algún verdugo, claro está.
Yo mismo he tomado parte en una de ellas. Y sorprendentemente, los propios verdugos son tan crédulos como los reclusos. No pueden, o no quieren creer que para La Empresa,todos somos descartables .
Pero por ahora,sigo adelante y cumplo con mi tarea diaria. Al fin de cuentas, alguien debe hacerlo,y yo soy,sin ninguna falsa modestia, el mejor en lo mío…

¿Regreso?

Victoria regresa …Después de una larga y dura batalla, después de una derrota contundente, regresa…

Viene, como tantos otros, en desbandada. Ignora dónde están los suyos, si todavía viven. Sabe que algunos se han pasado al bando de los vencedores y no los culpa por ello. Tienen derecho a buscar un futuro mejor, para ellos y sus familias, se dice…

Victoria ya no tiene familia. Todos han caído en combate o se han ido, lejos, muy lejos…

Tampoco tiene amigos. Ni amante. La guerra se llevó su juventud, sus sueños, sus esperanzas…Vagamente recuerda el momento en que partió, tan alegre, y tan segura de sí misma, rumbo al combate. Pero había pasado tanto tiempo …

A veces se pregunta si Emily había sobrevivido a la caída del puente. Ella misma había logrado salvarse a duras penas, corriendo a gatas hacia el borde. Y después de eso, no volvió la vista atrás.

No valía la pena. O eso se dijo. Y siguió adelante…

Pero ahora volvía.

Por el camino miró con curiosidad a la gente con la que se cruzaba. Pero no vio ningún rostro familiar. Los vencidos, como ella, preferían pasar desapercibidos.

Tampoco vio alegría en los rostros de los demás. Observó alivio en algunos, cansancio en otros, e indiferencia en casi todos. Los vencedores no estaban allí, sino muy lejos…

Eso la tranquilizó, en cierto modo.Le temía a la sed de revancha de los vencedores,a su odio. Y sabía que aunque quisiera disimularlo, hasta su paso cansino la delataba. Por suerte, nadie parecía verla. Era invisible para casi todos. No supo si reír o llorar por ello.

Al fin llegó a su casa. Estaba vacía …Entró y arrancó un viejo almanaque ,con una fecha antigua ya.

Y se puso a limpiar. Ernesto Sábato hubiese señalado con sarcasmo en este gesto, la evidente incapacidad femenina de salir de lo fútil , de lo prosaico y lo cotidiano.

Victoria no lo veía así. Después de todo ¿hay algún gesto que no sea fútil y vano cuando el mundo-o al menos, tu mundo, aquél al que dedicaste tu vida entera-se derrumba?

Victoria limpiaba afanosamente las habitaciones vacías, de la casa que supo ser de sus padres, que ingenuamente pensaron sería su legado para ella,pero que ahora pertenecían a un Banco de siglas interminables, de alguna parte del mundo. Del mundo de los vencedores,claro…

Quiere dejar todo en orden antes de irse. No tiene apuro,pero tampoco desea retrasar lo inevitable. El futuro que le espera luce tan lejano y ajeno como esas habitaciones que algún día,hace ya mucho tiempo,ella llamó hogar…

Finalmente sale al exterior. Afuera ha comenzado a nevar.Victoria, temblando de frío debajo de los abrigos que consiguió sacar de la casa, camina lentamente…el invierno ha comenzado y no tiene ningún lugar adonde ir. Con curiosidad se pregunta si sus otrora compañeros de lucha estarán en la misma situación. Espera que no . El invierno será largo y duro.

Y sigue caminando…

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